Celebración del legado literario de Jane Austen
En esta entrada celebramos el
legado literario de Jane Austen, y qué mejor momento que en memoria al cumpleaños de la creadora de Mr. Darcy.
A continuación, os presento un mini-artículo sobre la estilística de la obra de Jane Austen basado en los conocimientos que adquirí realizando mi trabajo final de grado.
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Jane Austen (Steventon, 16 de diciembre de 1775 – Winchester, 18 de julio de 1817) fue una novelista británica que incumplió literariamente con las expectativas de la narrativa propia del romanticismo. Es considerada una de las mayores figuras de la literatura universal gracias a la perfección artística de sus obras y a la capacidad de entretener al lector de todas las épocas.
Victòria Alsina (2005: 49-50)
menciona cinco características generales de la obra de Austen: a) la representación
de la sociedad en la que vivía; b) el moralismo que impregna su obras; c) el
dominio y la creatividad del léxico, la estructura oracional o las referencias
literarias y culturales; d) la ironía; y e) el uso de la variación lingüística para
caracterizar personajes y situaciones.
Austen basa sus novelas en la
observación y la descripción de la sociedad en la que ella vivió, es decir, la
clase media y la pequeña burguesía rural en una sociedad patriarcal de la
Inglaterra de finales del siglo XVIII y comienzos de siglo XIX. Austen escribe
sobre lo que le es conocido. Esa concentración de Austen en una pequeña porción
de la sociedad le llevaba a un mayor entendimiento de hombres y mujeres
(Morrison, 2005: 65), en concreto, un mayor entendimiento sobre las inquietudes y
los problemas de las mujeres. puesto que el mundo que le resulta familiar se
ajusta al que una mujer de su clase social tenía acceso. El centro de la
narración de sus obras son descripciones minuciosas y detalles pormenorizados
referentes a las trivialidades del día a día, hecho que denota el interés de
Austen por mostrar la vida cotidiana de su época y su grupo social.
A través de las historias de sus
novelas, nos adentramos en la personalidad y los pensamientos de Austen. Sus
novelas poseen un objetivo moralizador, puesto que juzga a los personajes de sus
obras y a las situaciones que protagonizan, desvelando de esta manera una
crítica, severa y oculta a la vez, a los estándares éticos de la época. Los juicios
que expone Austen en sus obras pretenden destacar las virtudes y las cualidades
y ridiculizar aquellos comportamientos que moralmente son censurables. En
especial, en sus obras de juventud. Ridiculizar a los mismos personajes proporciona a la novela un punto de
comicidad, una verdadera caricatura de los comportamientos.
Crespo Allué (1981: 268) define
el estilo de Austen como preciso, exacto y conciso. Cada palabra que utiliza es
irremplazable a causa del matiz que aporta a la narración. Según Allué (1981:
275), Austen colma de significado una palabra sencilla y familiar por lo que
rehúye un vocabulario presuntuoso. Esta aparente simplicidad del lenguaje dota
de naturalidad a sus obras. Ahora bien, el léxico de Austen esconde
dificultades de comprensión relacionadas con la sencillez del lenguaje que
utilizaba. Austen dotaba algunas palabras de un significado propio que hacía
que solo esa palabra fuera la adecuada.
Austen es una auténtica
innovadora del lenguaje y su uso característico de la ironía es una prueba de
ello. Emplea la ironía para criticar la sociedad
del momento a través de los personajes y de las situaciones. En este aspecto el
conocimiento del contexto social por parte del traductor y del lector es
imprescindible para evitar hacer una interpretación literal y errónea. Tal como
pretendía a través del moralismo, con la ironía la escritora también revela una
crítica indirecta.
Por último, en un aspecto más
formal, Austen se sirve de la narración en tercera persona y de una diversidad
de modos de representación del discurso. El hecho de escribir en tercera
persona permite que la autora se posicione en diferentes puntos de vista a
través de sus personajes. Así pues, se trata de una narradora externa que se
interna en los personajes y domina la totalidad de la narración. El discurso
indirecto libre es la manera característica de Austen de hacer avanzar la
acción y de dotar de naturalidad al discurso de los personajes.
***
Bibliografía:
- Alsina, V. (2005). Jordi Arbonès. Les traduccions de Jane Austen. Quaderns. Revista de traducció, 12, 47-58.
- Morrison, R. (ed.) (2005). Jane Austen’s Pride and Prejudice. A Sourcebook. Nueva York Londres: Routledge.
- Crespo Allúe, M.J. (1981). La problemática de las versiones españolas de Persuasión de Jane Austen. Crítica de su traducción. Valladolid: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Valladolid.
http://www.diariodecultura.com.ar/literatura/homenaje-a-jane-austen/



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