En la variedad está el gusto
La variación lingüística es un
concepto tratado desde disciplinas muy diversas como la lingüística, la
sociolingüística, la estilística y la traductología. Desde la traductología, la
variación lingüística suele verse como un problema de traducción que se centra
en conseguir una equivalencia entre el texto original y el texto meta. La variación
dentro de una
lengua está ligada
a los hablantes
que la usan,
a la cultura
y a la sociedad en
sí, de ahí
que no pueda
hacerse un mero trasvase lingüístico
en el proceso
de traducción.
Considero que la traducción de las variedades de la lengua
representa un reto lingüístico, extralingüístico y pragmático. En primer lugar,
el léxico de estas variedades no suele estar recogido en los diccionarios, que
reservan sus entradas para la lengua estándar, por lo tanto, se plantea como un
reto lingüístico para el traductor. Además, cada término implica un significado
referencial que se enmarca en una cultura concreta, con lo cual también es un
problema extralingüístico. Por último, el uso de las variedades de la lengua por un
autor está muy relacionado con la intencionalidad de su uso (caracterización,
humor, realismo, reivindicación) así como las condiciones de la recepción
(ideología, cliente, encargo y receptor). Con esto queda descrita la
importancia y la dificultad a la hora de tratar con una variedad lingüística
que no solo implica una lucha por encontrar el significado de un término de un
dialecto. La variación lingüística se manifiesta de diversas formas en un
texto: registros, dialectos, sociolectos, jergas..., la función del traductor
es comprender el valor estilístico y el socio-histórico de estas variedades con
el fin de transferirla al texto meta. Toda lengua posee dialectos (variantes
territoriales) dentro de los cuales se presenta variación diastrática o social
(sociolectos, tecnolectos y jergas) y diafásica, o sea, estilística o
individual (estilo literario, solemne, formal cuidado, culto informal, familiar,
vulgar, etc.).
Por lo tanto, el traductor no puede ser ajeno a esta riqueza de
diversidad lingüística ya que cada variedad tiene implicaciones (lingüísticas,
extralingüísticas y pragmáticas) que forman parte del texto original y que de
una manera tienen un valor, unas connotaciones y una importancia que forma
parte del estilo del texto. Por ejemplo, el uso de una variedad lingüística
determinada en un texto puede constituir
una fuente de
información sobre la
procedencia geográfica y social de
los personajes y,
servir como fuente de humor,
sea por la
mera presencia de
la variedad (sobre
todo, en casos de
imitación) o por
haber preparado el
terreno para una agudeza humorística relacionada con ella. Una vez se ha
destacado la importancia de la traducción de las variedades lingüísticas, cabe
comentar que no es una tarea fácil a causa la falta de equivalencias de dialectos o
jergas, por ejemplo, entre lenguas, ya que como se ha comentado, cada variedad
lingüística está estrictamente relacionada a una historia y a una cultura. Por
ello, considero que es esencial que el traductor valore la importancia de
dichas variedades y prime la búsqueda de una equivalencia. Ahora bien, como
traductor es de suma importancia que conozca y utilice otras estrategias para
tratar las variedades lingüísticas cuando la equivalencia no sea posible: estandarización,
transposición dialectal,
compensación paralingüística, conservación de la
referencia, explicitación y
generalización en casos de referencias a variedades lingüísticas.
En mi opinión, lo más importante es
que se reconozca la importancia de las variedades lingüísticas y que el
traductor las trate como un reto de traducción y demuestre sus habilidades
utilizando las estrategias comentadas para lograr una equivalencia total o
parcial, en lugar de obviar las variedad y utilizar directamente la lengua
estándar.



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