«Mujeres excelentes» de Barbara Pym

La ironía sutil, las observaciones minuciosas y la capacidad de autocrítica y de reirse de sí misma de la protagonista hacen que «Mujeres excelentes» de Barbara Pym sea sencillamente una genialidad.

Barbara Pym pinta, a través de Mildred Lathbury, un retrato de la vida de la Londres de la posguerra. Mildred es una mujer soltera que ha traspasado la treintena, que vive sola, y a quien, como podría pasar hoy mismo, todo el mundo intenta organizarle la vida. Así que viviremos a su lado una temporada, quizá un periodo convulso en el que todos los días son iguales, pero distintos. La trama es sencilla, pero cada cotidianidad está descrita con la elegancia característica de Barbara Pym y con su ironía peculiar, las observaciones ácidas y la capacidad que Pym otorga a Mildred para reirse de sí misma.

«Mujeres excelentes» de Barbara Pym. Traducción de Jaime Zulaika. Editorial: Gatopardo Ediciones.

La protagonista está arraigada en las costumbres y en su rutina, en la que podría ser su zona de confort: la iglesia y su forma de integrarse en las vidas de los miembros de sus comunidades, las diferentes iglesias y la visión que de ellas se tiene; la antropología; las oscuras existencias dentro de las oficinas, y la hora del té, sí, porque la vida gira siempre en torno a una taza de té. Pero Pym relata una ruptura de esta zona de confort con la llegada de los Napier, los nuevos vecinos de Mildred. Dicha llegada propicia que nuestra protagonista se replantee muchos temas que antes pasaban desapercibidos en su monotonía, y que, además, descubra un mundo en el que aparentemente no encaja, pero en el que aprende a a moverse con agilidad y a trabar amistades.
«Tal vez disfrutaba más la vida de otras personas que la mía propia.»
La corona del género de la comedia de costumbres pertenece, claramente, a Barbara Pym. En esta novela, la comicidad va más allá. A la manera de Jane Austen, Pym emplea el humor como herramienta social, no solo para retratar la sociedad de la posguerra londinense, sino también para perfilar las inseguridades de los personajes, sobre todo, de Mildred Lathbury. La posibilidad del enamoramiento es un tema troncal, ya que hace que la protagonista tome consciencia de que su vida hasta el momento había girado siempre en torno a los demás. Mildred termina enamorándome, haciendo sonreír al lector, porque si bien es cierto que inspira una tremenda ternura por la sensación que da de timidez e inseguridad, también su inteligencia y su capacidad de observación la ponen en un elevado peldaño sobre el que puede ver con más claridad y analizar profundamente el malestar que le supone plantearse que ella también puede ser protagonista de un amor.

En resumidas palabras, una trama sencilla que engancha por la agilidad de los diálogos de unos personajes de lo más variados y por el estilo fluido, vivaz y divertido de Barbara Pym.



Este texto es una creación de Devoradora de libros y no está permitida su copia.
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