Realismo social con Carmen Martín Gaite en «Entre visillos»

«Entre visillos» es un viaje al pasado. Concretamente a los años 50. Ya el título conlleva parte de la crítica social que Carmen Martín Gaite esconde en esta novela. Carmen Martín Gaite nos regala realismo social de posguerra, puro y duro, sin floriduras.

«Entre visillos» de Carmen Martín Gaite. Editoria: Planeta DeAgostini



Los narradores de esta novela son varios y coinciden con las voces de los personajes que, utilizando unos la primera persona y otros la tercera, nos muestran distintos puntos de vista sobre las trivialidades de la juventud de esa época. Así pues, la autora perfila a los personajes de forma que cada uno represente una cara de la sociedad. En este abanico de personalidades encontramos: jóvenes deseosas de encontrar novio, casarse y tener casa propia e hijos; alguna muchacha que declina el concepto de marido y matrimonio; una joven que quiere hacer carrera, lo que le conllevaría a un enfrentamiento con su padre; un grupo de jóvenes más alternativos que tontean con el concepto de libertad; una joven encarcelada por el duelo tras la muerte de su padre; entre otras.

Carmen Martín Gaite utiliza estas voces para denunciar aquel modelo social y arrojar una crítica a la vida social de la posguerra, a sus costumbres y a sus convencionalismos. Junto con la parafernalia del matrimonio, una de las críticas más extensas es la discriminación educativa que sufrían las mujeres que querían estudiar. 

Lo que a simple vista podría ser una novela descriptiva; una fotografía de una época, es en realidad, bajo la maestría de Carmen Martín Gaite, una atmósfera cargada de tensión, de deseos ocultos, sueños truncados e ilusiones frustadas. Los juicios morales, el «quedar bien», el miedo a defraudar, las expectativas y las apariencias son el pan de cada día. 

Ante este panorama asfixiante hay una figura que no forma explícitamente parte de esta fotografía por su condición de extranjero. Es Pablo Klein, que llega al pueblo para ejercer como profesor de alemán. Pablo es una bocanada de aire fresco para muchos; es la novedad y la viva representación de la modernidad y la libertad. Con su sensatez, no solo aconseja sino que se convierte en la voz del cambio; la voz de la ruptura con los convencionalismos y las obligaciones morales y sociales.

«Entre visillos» es, en pocas palabras, una obra culminante que te adentra en la sociedad de la época y te hace partícipe del día a día de los personajes, de sus preocupaciones y de sus inquietudes. Gracias a la prosa precisa y sencilla, las conversaciones que Carmen Martín Gaite ingenia entre los personajes aportan naturalidad, espontaneidad y familiaridad a la obra.




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